Yoga

Observemos la multitud anónima que desfila por nuestras calles saturadas, rostros lúgubres, preocupados, rasgos fatigados no iluminados por ninguna sonrisa. Espaldas encorvadas, tórax estrechos, vientres obesos. ¿Son felices todos esos hombres modernos? Ya no tienen hambre ni frio, por lo menos la mayoría, pero necesitan comprimidos para dormir, para evacuar sus intestinos perezosos, calmantes para sus dolores de cabeza y tranquilizantes para soportar la existencia. Aislados de la naturaleza, hemos realizado la proeza de contaminar el aire de nuestras ciudades, nos hemos encerrado en nuestros despachos y hemos desnaturalizado la alimentación. El duro combate por el dinero ha endurecido nuestros corazones, acallado nuestros escrúpulos, ha pervertido nuestro sentido moral. Las enfermedades mentales hacen estragos cada día más grandes, en tanto que se multiplican las enfermedades degenerativas: cáncer, diabetes, infarto. La degeneración biológica se acentúa a un ritmo aterrador que no parece aterrar a nadie y que ni siquiera advertimos. Tranquilizadoras estadísticas nos dicen que nuestras probabilidades de vida han aumentado en equis años pero inconscientes, no nos damos cuenta de que dilapidamos en pocas generaciones un patrimonio hereditario acumulado de centenares de miles de años.

Incluso nuestra medicina, a pesar de estar en constante progreso, a pesar de haber adquirido un capital de conocimientos que suscitan nuestra admiración y orgullo, no basta para detener esa degeneración. Incluso los mismos progresos de la medicina dan al hombre moderno una feliz impresión de seguridad, cree que todo le está permitido, ningún exceso le asusta. Si uno cae enfermo, basta con ir al médico curalotodo, no quiere darse cuenta de que su erróneo modo de vivir es el causante de la mayor parte de sus males y que mientras no decida modificarlo, los médicos, no podrán asegurarle sino una salud precaria entre dos enfermedades.

Prisioneros de la modernidad ¿Qué podemos hacer? ¿renunciar a nuestra ciencia, a nuestra técnica, a nuestra vida civilizada? No debemos renunciar a los avances, al contrario, debemos beneficiarnos al máximo de sus ventajas y buscar al mismo tiempo el modo de eliminar sus inconvenientes.

La solución pasa necesariamente por el individuo. Pero la situación no puede mejorar, el problema no puede resolverse sino en la medida en que cada uno se ciña a una disciplina personal, de la que el yoga constituye sin lugar a dudas, la forma más práctica, más eficiente, la mejor adaptada a las exigencias de la vida moderna. "Si quieres cambiar el mundo, comienza por cambiarte a ti mismo". Gracias al yoga el hombre moderno puede volver a encontrar la alegría de vivir, el yoga le proporciona salud y longevidad mediante las asanas que devuelven la flexibilidad a la columna vertebral, calman sus nervios sobreexcitados, relajan sus músculos, vivifican sus órganos y sus centros nerviosos. El pranayama (técnicas respiratorias) proporciona oxígeno y energía a cada célula, purifica el organismo quemando los desechos, expulsa las toxinas, en tanto que la relajación le permite preservar la integridad de su sistema nervioso, lo previene contra la neurosis y lo libera del insomnio.

La práctica de yoga es un proceso que nos ayuda a experimentar que nuestro cuerpo, nuestra respiración y la mente forman una realidad única íntimamente ligada al espíritu conformando lo que llamamos nuestra vida, nos lleva a descubrir que el yoga es un estado interno y así, la energía que genera ese estado se dirigirá a cada una de nuestras células. El yoga nos conduce de un estado de confusión y dispersión hacia un estado de conciencia, centrándonos en nosotros mismos, vivir en presencia del espíritu sin separación de nada. Lo que impide esta manifestación de la conciencia es la dispersión, los automatismos y los esquemas de nuestro circuito mental, que nos hacen entrar inevitablemente en la vía de la insatisfacción o el dolor. El objetivo es interrumpir estos encadenamientos o hábitos y frenar las reacciones incontroladas de nuestra mente. Es un medio para regular nuestras funciones psíquicas y nuestras actitudes psicológicas, clarificando nuestros pensamientos y mejorando nuestro equilibrio, inteligencia y salud. También nuestras palabras y acciones se van haciendo más justas, descubrimos una faceta de la vida en la que nos hacemos más conscientes de las cosas y más disponibles para los demás.

El fin esencial del yoga es la vida, nuestra vida. El yoga requiere una visión global de la vida y si damos por válido el principio de que mi pensamiento es el creador de mi propio universo, se hace primordial trabajar con nuestra forma de pensar.

Es este pensamiento que supera mis límites mentales el que va a encontrarse con el silencio creador de toda mi existencia. Esto es lo que significa ir de la periferia hacia el centro, el reconocer mi realidad, mi exterior y actuar desde mi comprensión.

El Hatha yoga es una ciencia precisa que nos ayuda a reconocernos en nuestra humanidad, la vía del Hatha yoga es la vía del cuerpo ya que todo se aprende a través de él. El primer medio del que se sirve es asana, entendiéndola como el desarrollo de la conciencia a nivel corporal comprendiendo sus tensiones y sus estados. Los efectos de asana se acentúan con el pranayama o conciencia del alargamiento respiratorio. Ambos nos conducirán a desarrollar progresivamente el estado de meditación o Dhyana. Así pues esta via del cuerpo comprende:

• Asana o conciencia del cuerpo, su regulación y su equilibrio
• Pranayama: integración del mental al ritmo del cuerpo a través de la respiración
• Dhyana: experiencia del estado de meditación

Y no podemos hablar de salud, equilibrio y unidad sin hablar de la energía sutil. Esta energía o pulsación de vida tiene dos opuestos, una energía de expansión o de sentimiento en la que solo puedo dar lo que soy y otra de percepción o escucha, abriéndome a la sensibilidad. Ambas deben experimentarse durante la práctica del yoga para mantener un buen equilibrio psíquico y una conciencia acrecentada del cuerpo, del espacio interior y del SI MISMO.

En asana debemos seguir a la respiración que es la manifestación del estado global de nuestro cuerpo. El ritmo de nuestro cuerpo no es tan rápido como el de la mente, la respiración hace de puente para ajustarlo. Los asanas deben ser propuestas progresivamente por sus efectos físicos, fisiológicos, neurofisiológicos y energéticos, el arte consiste en cómo preparar una postura y compensarla después. Asana y pranayama no son dos cosas diferentes, asana prepara el pranayama, nos lleva a un estado más sutil de conciencia. Los dos preparan el estado de unidad, de meditación en el que se experimenta la infinitud del presente.

Cuando hablamos de pranayama ponemos el acento sobre las "Bandhas" que son unos cierres que nos ayudan a regular el control energético.

Las bandas surgen espontáneamente, cuando el mental está integrado y cuando el prana circula, entonces nuestro cuerpo produce contracciones musculares que conducen la energía vital por los canales de los nadis o meridianos.

Nuestra respiración ritma nuestra energía vital que es bipolar. La inspiración es expansión, compresión del aire, contracción muscular. La espiración es reducción, descompresión del aire, relajamiento muscular. Los jóvenes utilizan dentro de una respiración la expansión, los adultos la regulación y los mayores la reducción. De estas energías depende en gran parte la evolución de lo humano.

La unión del movimiento con la respiración genera un estado interior de silencio. Entrar en el silencio significa actuar sobre el mental generando un estado de limpieza del pensamiento. Es con la experiencia del silencio que la mente comienza a aquietarse y a liberarse de ese pensamiento alocado, cíclico o compulsivo que nos impide un nivel de conciencia más profundo.

El yoga nos ayuda a desarrollarnos:

• En lo físico tomando conciencia del cuerpo y desarrollando nuestra flexibilidad en todos los ámbitos.
• En lo funcional manteniendo en equilibrio nuestra salud orgánica.
• En lo mental generando calma y controlando nuestra agitación y la de nuestro pensamiento.
• En lo psíquico adquiriendo confianza para superar miedos y ansiedades.
• En lo energético consiguiendo el desbloqueo de todos los campos y estados.
• En lo espiritual sirviéndonos de canal para la expresión artística, aspiración y búsqueda de nuestro estado de Unificación interna.

 

yoga - Begoña Azcano

 

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